Si fuéramos espectadores imparciales y no nos carcomieran las pasiones políticas e ideológicas, podríamos haber vivido estos meses de conflicto como uno de los experimentos politológico-sociológicos más interesantes desde la crisis de 2001. Entre los muchos aspectos que podrían haber llamado nuestra atención académica, sobresale sin dudas la extraña articulación de demandas que disparó la polarización gobierno-campo, sobre todo en torno al polo campestre.
Pequeños productores-grandes productores-clases medias urbanas-industriales-
Barrionuevo-MST-Castells
Interpretar esta fugaz, pero real, alianza policlasista a la luz del marxismo clásico es un desafío que creo que no superaría ni el propio Carlos M. Encontrar el anclaje material de las identidades políticas que se constituyeron en estos 100 días de conflicto parece una tarea más para presdigitadores o teólogos que para científicos. Veamos…
Caso 1: Los pequeños productores, cara visible y fuerza real de la protesta, tomaron por bandera la vuelta al 10 de marzo, que vino de la mano de la volteada de compensaciones, subsidios al trasporte, segmentaciones, etc. En términos teóricos, hoy están peor que el miércoles pasado con la 125 en pie pero las compensaciones también. Para los pequeños y medianos de la pampa húmeda el saldo entre pagar retenciones de 35% y pagar 45% y recibir compensaciones por 15% es positivo. Más vale pájaro en mano que compensaciones volando. Ahora, para los productores marginales, que fueron el eje discursivo del conflicto y que iba a recibir subsidios para el trasporte, además de las compensaciones más altas por ser extra-pampeanas, el resultado no es tan alentador. Entonces, una porción importante de los productores que se encolumnaron detrás de De Angeli y Llambías acabado el conflicto se encuentran con que levantaron banderas de otros. Que pusieron el cuerpo por una consigna que no abarca sus intereses materiales, sus demandas. Es más, con retenciones al 35% para todos es muy probable que no estén en condiciones de aguantar la embestida de los pooles y terminen desplazados de la producción. Si se hubiera mantenido la 125 en pie y la segmentación, los de menores rendimientos gracias a las compensaciones y subsidios hubieran estado en mejores condiciones de hacer el aguante.
Caso 2: Las clases medias urbanas, impulsadas por su antiperonismo genético, salieron a tocar la cacerola y a vivar a Cobos. “Que dejen en paz al campo”, “Que terminen con la soberbia y la prepotencia”, “Que los impuestos son confiscatorios e inconstitucionales”. Consignas de profunda raigambre liberal, y cierto corte legalista-profesional que hace a la distinción de sus emisores. Al tiempo que defendían “La república”, estos estratos sociales se manifestaban a favor de la inflación importada y por lo tanto del recorte de sus ingresos reales, y en contra del modelo económico que les devolvió el acceso al trabajo y les permitió volver a consumir “como les corresponde”. Estos sectores, que suelen exigir responsabilidad fiscal se manifestaron en contra de que los impuestos los paguen los rentistas, en vez de ellos mismos cada vez que van al supermercado.
Caso 3: Me ha contado mi jefe, un economista muy prestigioso, una anécdota muy representativa de este tercer caso, el de los industriales. Resulta que el miércoles previo a la votación en el Senado lo invitaron a realizar una exposición sobre la situación macroeconómica para los industriales del plástico. Esta rama de la industria ha sido una de las que más se ha beneficiado de las bondades del modelo de tipo de cambio alto, cabe señalar. Antes de comenzar la charla, uno de los exitosos empresarios le comenta a mi jefe que el día anterior, o sea el martes, había ido a la marcha convocada por las entidades agropecuarias, en contra de las retenciones móviles. Comienza la charla, y cuando le toca exponer a este industrial se dedica básicamente a reclamar un tipo de cambio a 3,45, porque los salarios en dólares le habían subido mucho. Mi jefe le hace notar lo siguiente: “Mire amigo, si usted deprecia el tipo de cambio un 15% los precios de los alimentos van a subir, más o menos, otro tanto. Como está de tenso el mercado de trabajo un aumento de los alimentos del 15% se va a traducir en un aumento del salario del 15%. Y usted, que debe ser rápido para los números, se dará cuenta de que nos encontraríamos nuevamente en la situación inicial, con el costo salarial en dólares inalterado. Ahora, esto no quiere decir que no sea posible alterar su costo salarial en dólares moviendo el tipo de cambio, pero para conseguirlo hace falta acompañar la depreciación de un aumento de retenciones a los alimentos. Pero resulta que usted, mi estimado, fue a una marcha en contra de las retenciones ayer mismo.”
Caso 4: Casi sobre el fin del último round se sumaron al frente agrario los gastronómicos de Barrionuevo. Más allá de habernos regalado la imagen de Llambías cantando la marchita, este encuadre de la CGT disidente nos da más dolores de cabeza. ¿Cómo explicamos que un gremio se pronuncie a favor de la inflación de la canasta básica, pero además en el mismo gesto exija la bancarrota de la rama a la que pertenece? El gremio de gastronómicos abarca también a la rama “Turismo”. Barrionuevo salió a decir que la situación de conflicto era muy perjudicial para el sector, porque ahuyentaba a los turistas. Ahora, ¿no se puso a pensar que muchos de los turistas que vienen a Argentina lo hacen atraídos por el bife de chorizo que se pueden comer en Puerto Madero pagando la mitad que en cualquier otra parte del mundo? ¿No tendrá algo que ver el tipo de cambio alto con el boom turístico? ¿Los intereses del empresariado agro-pampeano no son contradictorios con los del turismo y la gastronomía? ¿Si la carne, los lácteos, la harina, etc. aumentan un 30% los restaurantes no pierden clientes?
Caso 5: Castells y su movimiento de jubilados y pensionados marchando contra el tributo que financia los aumentos de jubilaciones y pensiones.
Caso 6: Vilma Ripoll me parece que le complicó la militancia en su bastión, la facultad de ciencias sociales de la UBA, a sus jóvenes militantes. Vanella y compañía van a tener que hacer mucha fuerza para remontar el papelón de que su partido haya ido a vivar a Alfredo De Angeli, Llambías y Miguens; compartiendo el paño con la gente bien de palermo, recoleta y barrio norte.
Fuente: ARTEPOLÍTICA





